Las nubes frías de invierno
me dicen que ya no me amas,
que me quieres pero que no me amas,
¿Cómo ha
llegado a suceder?
Cómo se transformó el miedo ha ser descubiertos,
ha ser
descubiertos en nuestro amorío,
en algo tan mortal como querernos,
cuales fueron
los pasos que marcaron el camino,
que llegaron hasta el fin de la pasión.
Aunque yo te siga amando ya nunca me amarás,
no podré enamorar tu corazón,
ni
tu voz para que me llame,
ni tus labios para que me besen,
no los podré conquistar otra vez.
Sé que nuestro futuro es incierto,
pues se esconde en la
neblina de la mañana,
se asemeja al agua turbia de los ríos,
y al sol que raya
las montañas,
que pinta al mundo de otro color.
Yo no sé si nos queramos otra
primavera,
para darte una flor como siempre,
o si nuestra chispa de este
pequeño amor viva hasta otoño,
porque quisiera caminar contigo otras mil
calles,
sueño respirando tu perfume,
respiro tu esencia cada que me siento solo
y te recuerdo aun más que cualquier otro día,
porque sé que nuestro amor ya no
existe;
has hecho poco para cambiarlo,
pero lo poco que has hecho te lo
agradezco princesa,
porque me ha enseñado que lo nuestro nunca jamás,
jamás y
nunca será,
gracias amor por cada momento en que tus manos fueron mi sustento,
por todos eso días que pasamos de la mano,
gracias por dejarme ver mas allá de
tu mirada,
por enseñarme los misterios detrás de tu voz,
gracias amada mía, por
soltarme,
por dejarme libre,
aunque estoy tristemente destrozado, te amo mas
que siempre,
ya no soy prisionero de tu alma,
aunque con gusto me condenaría a
muerte por ti,
no lo se, no se si volveré a ser feliz, ahora, sin ti
corazoncito, nada sabrá igual,
te recordaré en las cosas mas bellas,
en mi piel
esta impregnado tu perfume,
no me lo puedo arrancar,
llevo un dolor grande en el
alma,
siento un vacío en el pecho,
en donde antes estaba el corazón ahora solo
hay cenizas,
las cenizas de la pasión que me consume por dentro.
Destellando
desde lo lejos, nuestra estrella nos sigue iluminando,
sabe que ya no me amas,
pero esta dispuesta a seguirnos siempre,
es indiscreta en el cielo, y esta
segura de que aun te amo, de que no nos separaremos tan fácil.
Mi vida, eres tu
quien me asesina,
quien me ilumina y me examina,
quien lo termina y lo harás
siempre,
sabes y sabrás que no te dejare de amar,
dulce rocío de la mañana,
suave como el viento que me acaricia,
fría como el aire del oriente,
virgen
fiel a mis caprichos,
tierna niña de mis ojos,
bella estrella polar en el cielo
de mi mente,
linda flor del desierto,
únicos tus labios en el universo,
único
tu cabello corto y castaño,
único tu cuerpo y tu figura,
eres mi rosa de
primavera en invierno,
eres fresca por las tardes y sencilla en las mañanas,
eres mil luceros en la noche,
eres mi todo en esta vida,
eras tu quien me
cantaba,
fuiste tu la que la que comenzó todo
y ahora eres tu quien lo termina.
»El viento me engaña, igual
que tus ojos, luceros de mi vida, sol de mi amanecer...«
Ahora te escribo con
melancolía,
ahora que termina mi alegría,
pero aún estoy contento, pues tu y yo
nos seguiremos viendo,
y aunque ya no nos amemos, estaremos juntos todavía,
te
quiero preciosa, no hay nada ni nadie en este mundo que se asemeje a ti,
pero
ahora trataré de no recordarte,
aunque tenga más recuerdos que ayer,
aunque
haya una galaxia en el cielo, trataré de no pensar en ti.
¿Quién ocupará en mi
alma este espacio?
¿Quién me amará como tu nunca lo hiciste?
¿Cuántas noches
mas pensaré en ti?
¿Cuántos días mas miraré al cielo para mirarte?
¿Cuántas
veces mas sentiré tu perfume?
¿Cuántas noches mas pasaré en vela recordándote?
Pero sobre todo ¿Hasta cuando, amada mía, te amaré?